La mayoría de las mujeres llegan a los cuarenta cansadas de “cuidarse”, lo coloco entre comillas porque varias han sido, desde jóvenes, creyentes en las dietas en todas sus formas: pastillas para adelgazar, quemadores de grasas, fajas, liposucciones, operaciones y más, las cuales al final no dan resultados ya que llegan flácidas, con sobrepeso y sin energía a esta etapa de sus vidas. El cabello, las uñas y la ropa se han llevado casi toda su atención, tiempo, esfuerzo y dinero, sin darle importancia a la salud, lo más importante.
Con respecto a la alimentación, lo han probado todo menos la dieta correcta. La que no engorda, que no hace pasar hambre, que nutre todas las células del cuerpo, da energía, es sostenible en el tiempo y garantiza una buena salud, esa dieta es la alimentación saludable.
Estoy segura que pocas le han dedicado el tiempo necesario al ejercicio o quizás ha sido escaso o de mala calidad. Los ejercicios deben hacerse con intensidad, fuerza y ganas.
Temor a las pesas
El gran prejuicio de las mujeres hacia las pesas ha hecho mucho daño, manteniendo a la mayoría de ellas alejada de estas, con la idea equivocada que se van a poner musculosas como los hombres. No entrenan con ellas, y esto les ha impedido mantener, proteger y crear masa muscular. El músculo es el gran enemigo de la celulitis, el quemador de grasa más efectivo, que acelera el metabolismo y que permite consumir más alimentos sin engordar; el mejor antiaging que existe. Las mujeres nunca lo han valorado como se merece. Si a esto le sumas la sarcopenia (pérdida de masa muscular con la edad), tienes mujeres totalmente flácidas, sin un gramo de masa muscular a los cuarenta años, con dolores en las articulaciones y la espalda, sobrepeso, diabetes, hipertensión arterial, depresión y ansiedad. Todo esto por falta de ejercicio.
Sé que están cansadas, son muchos años de fracasos, pero créanme, he sido testigo de cambios asombrosos, sé que pueden lograrlo, el cuerpo responde cuando se hace lo correcto. El ejercicio y una alimentación balanceada, natural y no procesada, es la combinación perfecta.
No tiren la toalla a esta altura, es momento de cuidarse como debe ser, naturalmente, sin dietas milagrosas, ni operaciones ¡a ejercitarse!
Figura 1: Curls de bíceps con barra. Excelente para los bíceps.
Figura 2: Extensiones de tríceps con variantes de espalda a polea.
Trabaja la parte de atrás del brazo.

Figura 3: Extensiones de tríceps en polea alta.
Excelente para tonificar la parte de atrás del brazo. Pueden hacerlo uno detrás del otro.
Figura 4: Squad o Sentadilla.
Trabaja toda la pierna (cuádriceps y femoral), glúteos y pantorrillas.
Figura 5: Peso muerto. Piernas semirrígidas.
Con este ejercicio se trabaja intensamente la parte de atrás de las piernas. Femorales y glúteo mayor.
Figura 6: Abdominales. Trabajo intenso del recto abdominal y oblicuo.
Fuente: Sports & Health.






